viernes, 29 de octubre de 2010

Mi pierna, la cabra y el ángel de la guarda

Este mes he vuelto a la niñez. Me han regalado la foto de la escultura de un ángel de la guarda, rodeado de niños, que se colocó en un colegio de Madrid, y he estado buscando su ayuda en varias ocasiones, siguiendo la sugerencia que daba el Padre en su carta del mes de octubre. Aparcamientos, citas que se retrasan y lo más llamativo ha sido una pierna que se resiste a andar. El domingo pasado subí a La Morcuera, con la ilusión de hacer la mitad de la Cuerda Larga. Un desnivel de no más de 500 metros y un paisaje fantástico. Iba con Cristina, otra numeraria de mi centro, farmacéutica, que corre como un gamo. Lo mío, en cambio, es la resistencia. El rato de arriba fue fantástico: la Najarra, Bailanderos, Asómate de Hoyos y una Cabeza de Hierro... un día despejado, abundantes cabras, poco viento... no se puede pedir más.
Tenía miedo a la bajada, porque las últimas veces, una pierna me ha dado problemas, así que al empezar y después de dos pasos duros, la pierna izquierda comenzó a quejarse. Me encaré al Ángel de la Guarda y le dije, "no me dejes así, que me queda toda la cuesta". El dolor se cortó de repente y pude bajar sin problemas. Di las gracias a mi ángel sinceramente. Y sin quitarle mérito, tengo que aclarar que mi ángel se parece a las ETT, porque solo te ofrece una ayuda temporal y en casa me comenzó a doler de nuevo. Pero su colaboración fue oportuna. Todavía estoy lejos de ser "la coja de Calanda"...

1 comentario:

Marta Salazar dijo...

pensé que estabas en algún lugar de Gran Bretana...?