Recorrer los pasillos del Parlamento Europeo o la sede de la Comisión, en Bruselas -por mucho que se haga con una finalidad educativa-, no tiene ni la mitad de encanto que vagar por el desierto, bucear o volar, algo que sí podía hacer con mi pequeño programa en Second Life. Pero que nadie se preocupe... no había tantos riesgos en que una numeraria vagara durante unas horas por mundos virtuales. Aquel proyecto pasó, me lo pagaron bien, y hoy solo queda la nostalgia, las fotos y el nombre de mi avatar. Y sin ánimo de molestar: ¿a que mi avatar resulta mucho más estilizado y estético que estos monigotes comunitarios?
5 comentarios:
Desde luego, sin lugar a dudas, el tuyo es mucho más resultón. Estos parecen monigotes de LEGO. ¿A que sí?
Pues si.
Y la peli AVATAR ¿la has visto?
Sí, me gustó. Al margen del mensaje ecologista, un pelín pesimista hacia los humanos, me encantaron los efectos y me pasé toda la peli deseando volar en esos bicharracos con alas... lo que es el cine.
Angi! desde luego tu avatar es la caña y esos son feísimos!!! Yo también echo de menos nuestros paseos por Caledonia y tus bailes en aquella discoteca que no me acuerdo como se llamaba. Por cierto, ¿crees que mi avatar seguira en SL? o se habrá reencarnado en algo...
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