lunes, 27 de septiembre de 2010

Argumentos

Estos días estoy dando vueltas a una idea que expresó el Papa en varios discursos durante la beatificación de J.H. Newman: la necesidad de profundizar en los argumentos de nuestra fe... y dar razón de lo que creemos. Newman había recogido ese mismo pensamiento: «Quiero un laicado que no sea arrogante ni imprudente a la hora de hablar, ni alborotador, sino hombres que conozcan bien su religión, que profundicen en ella (...) que conozcan su credo a tal punto que puedan dar cuentas de él, que conozcan tan bien la historia que puedan defenderla».
Ya un poco antes de ser numeraria del Opus Dei comprendí esa necesidad. Y luego me encontré con un estupendo plan de estudios a mi disposición. San Josemaría había concretado la misma idea y, con la ayuda de profesores y profesoras, había puesto en marcha unas clases que repasaban los aspectos de la fe: un amplio programa filosófico y teológico. Aunque a veces me cuesta encontrar tiempo para leer y estudiar, estoy muy agradecida cuando me lo recuerdan. Por ejemplo, estos últimos meses he estado leyendo sobre la ética de las acciones humanas. Utilicé el librito -124 páginas- de Robert Spaemann, denominado Ética: cuestiones fundamentales. He encontrado en este enlace el primer capítulo (ahora dudo si será ético colgarlo!!). Alguna tarde de verano me dormí sobre sus páginas, pero otros días he hecho verdaderos descubrimientos. Lo recomiendo.

3 comentarios:

Capricornio dijo...

Hola, si te interesa Spaemann, yo he encontrado otro artíoculo suyo sobre la felicidad en esta página interrogantes.net
http://www.interrogantes.net/Robert-Spaemann-El-doble-sentido-de-felicidad-Tener-suerte-y-ser-feliz-/menu-id-29.html

Lo siento, pero no me sale el link!!

Angi Burt dijo...

Gracias, Capricornio. Lo incorpora a mi lista de espera...

Marta Salazar dijo...

a lo mejor las traducciones de Spaemann al castellano las cambian para que se entiendan... en alemán, no se entienden...

PS: no me gusta mucho Spaemann, sus últimas declaraciones en contra de la liturgia normal (a favor de la tradicionalista) las encuentro, al menos, desubicadas...

saludos!