lunes, 27 de septiembre de 2010

Argumentos

Estos días estoy dando vueltas a una idea que expresó el Papa en varios discursos durante la beatificación de J.H. Newman: la necesidad de profundizar en los argumentos de nuestra fe... y dar razón de lo que creemos. Newman había recogido ese mismo pensamiento: «Quiero un laicado que no sea arrogante ni imprudente a la hora de hablar, ni alborotador, sino hombres que conozcan bien su religión, que profundicen en ella (...) que conozcan su credo a tal punto que puedan dar cuentas de él, que conozcan tan bien la historia que puedan defenderla».
Ya un poco antes de ser numeraria del Opus Dei comprendí esa necesidad. Y luego me encontré con un estupendo plan de estudios a mi disposición. San Josemaría había concretado la misma idea y, con la ayuda de profesores y profesoras, había puesto en marcha unas clases que repasaban los aspectos de la fe: un amplio programa filosófico y teológico. Aunque a veces me cuesta encontrar tiempo para leer y estudiar, estoy muy agradecida cuando me lo recuerdan. Por ejemplo, estos últimos meses he estado leyendo sobre la ética de las acciones humanas. Utilicé el librito -124 páginas- de Robert Spaemann, denominado Ética: cuestiones fundamentales. He encontrado en este enlace el primer capítulo (ahora dudo si será ético colgarlo!!). Alguna tarde de verano me dormí sobre sus páginas, pero otros días he hecho verdaderos descubrimientos. Lo recomiendo.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Oda al abanico

El domingo estuve en Torreciudad participando en la Jornada de la Familia. Todas las sillas que se ven en la foto estaban llenas de gente. Para llegar a tiempo salimos en autobús a las 5 de la mañana... y volvimos al filo de la medianoche ¡Uf!, pero valió la pena. Hizo un día espléndido y durante la Misa el sol pegaba bien, así que había que buscar alguna sombra -cosa difícil- o cubrirse la cabeza. Cuando estaba a punto de derretirme al sol... de una fila de atrás, me pasaron un abanico, con la excusa de que les sobraba. Yo, que en mi vida he tenido un abanico y que más bien lo consideraba un producto trasnochado, comencé a usarlo frenéticamente y a mirarlo como un tesoro. Me di cuenta de que tenía unos trazos de pintura blanca y, al cerrar el abanico, descubrí que todos juntos formaban dos letras en una tipografía bastante cursi "E" y "C", así que me pasé el resto de la Misa rezando por la pareja, pues estaba claro que era un regalito a los asistentes a una boda. Gracias al abanico, pude enterarme de la homilía -por cierto, muy buena- y concentrarme más en la Eucaristía. Así que puedo decir que la familia E-C fue mi mejor aliada de la jornada y se lo devolví en oraciones. También devolví el abanico a la fila de atrás: desde ahora miraré estos objetos con más respeto.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

De avatares

He leído que la unión Europea ha contratado los servicios de una empresa para desarrollar un juego on line, del estilo de Second Life, llamado Citzalia. Como este blog empezó cuando realizaba una investigación sobre mundos virtuales, me picó la curiosidad y entré en el sitio de internet (pincha aquí). Tengo que reconocer que los avatares me parecieron algo simplones... y muy alejados de mi Angi Burt, la que puse en marcha hace ya tres años y retomé como base para mi blog.
Recorrer los pasillos del Parlamento Europeo o la sede de la Comisión, en Bruselas -por mucho que se haga con una finalidad educativa-, no tiene ni la mitad de encanto que vagar por el desierto, bucear o volar, algo que sí podía hacer con mi pequeño programa en Second Life. Pero que nadie se preocupe... no había tantos riesgos en que una numeraria vagara durante unas horas por mundos virtuales. Aquel proyecto pasó, me lo pagaron bien, y hoy solo queda la nostalgia, las fotos y el nombre de mi avatar. Y sin ánimo de molestar: ¿a que mi avatar resulta mucho más estilizado y estético que estos monigotes comunitarios?