lunes, 30 de noviembre de 2009

A nueve días de la Inmaculada

Hoy que comienza la Novena a la Inmaculada he recordado cómo vivimos en el Opus Dei esa costumbre. Se procura tratar más a la Virgen a lo largo de esos nueve días, demostrándole el cariño con una oración mejor hecha, ofreciéndole algunos detalles o sacrificios y sobre todo, esforzándonos por trabajar con más intensidad. Hay personas que piensan quizá que vivir la Novena supone acudir a la serie de Misas que se celebran para jóvenes en algunas iglesias. Eso está genial y ayuda a crecer en la devoción a la Virgen, y también cuesta, pero no es lo más esencial, porque en cualquier caso la Novena es algo personal. Hay gente que esos días lo que hace es rezar muy bien el Rosario.
El fundador de la Obra tenía un gran amor a la Virgen y compuso el librito
Santo Rosario, precisamente para hacer más fácil ese rezo y la contemplación de los misterios, desde un enfoque muy básico; el protagonista es como un niño que contempla las escenas. Lo escribió en la iglesia de Santa Isabel de Madrid, precisamente al acabar la Misa y mientras daba gracias a Dios por la Comunión, un día de la novena de la Inmaculada de 1931. Es muy práctico.

2 comentarios:

Fernando dijo...

Ay, Angie, a ver si Ella nos ayuda a ser un poquito mejores, a llegar a Navidad algo más santos que al inicio del Adviento, a tomarnos las cosas de Dios con un poco más de interés.

(¿Conoces la iglesia de Santa Isabel? Ahora, en Navidad, ponen un belén bien bonito, y es una gran ocasión para visitar la nave a cualquier hora del día)

Angi Burt dijo...

Sí, lo vi el año pasado. Es magnífico y todo muy cuidado, aunque hay que ir con un buen abrigo.