lunes, 10 de agosto de 2009

Asuntos financieros

Varias veces han salido aquí mis apuros económicos, porque tenía algunas colaboraciones pendientes de pago y no me llegaban los ingresos a la cuenta... pero ahora me veo en la feliz obligación de decir que sí, que por fin me han pagado. Me parece honrado aclararlo, porque una cosa es que una empresa tenga dificultades y se retrase, y otra que no pague a los empleados. Pues, aunque tarde, ya lo he recibido, que falta me hacía. Alguna vez me han preguntado qué hacen los numerarios con su dinero. Muy sencillo. Pagar sus gastos personales, como todo el mundo: la comida, la letra del coche, la ropa, la gasolina... Con el resto, participar en las facturas que llegan al centro de tipo general: el alquiler, la luz, el teléfono, etcétera. Si durante una temporada -cosa más bien rara- en el centro nos va económicamente bien, es decir, no hay nadie en paro, los sueldos no se retrasan y conseguimos un pequeño respiro, siempre hay alguien más necesitado a quien ayudar. Por ejemplo, en estos momentos la instalación del centro de Toledo, que comenzará su actividad en breve. Digo la instalación, porque los gastos normales los pagará cada una de las numerarias que allí vivan con su trabajo... Hace unos días me decía una de las supernumerarias de la ciudad que suele llevar encima una lista, que denomina estratégicamente, la "lista de bodas". Y cuando ve a una cooperadora o a una amiga con posibilidades de ayudar le muestra la relación. "Es lógico", decía, "viene a las clases de formación que se dan aquí y esto lo tenemos que asumir entre todos ¿o no?".
Ya estoy de vuelta en Madrid.

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