martes, 18 de agosto de 2009

Agradecimientos

He pasado unos días con mi madre y uno de mis hermanos, y he comprobado que las madres son madres y siguen enseñando montones de cosas, a pesar de los años. Estábamos en un modesto hotel rural, en la provincia de Soria, con lo que eso supone de entrar, salir, buscar sitio para comer, etc. Junto a su ánimo para conocer lugares nuevos y sin darme lecciones de ningún tipo, me iba enseñando que, además de pagar, hay que agradecer los servicios que recibimos con cordialidad. No había comida sin un comentario especial para el camarero, una propina o una pregunta con interés sobre su lugar de nacimiento. De Marcelo, que fue mayordomo en una embajada de Bolivia, sabíamos casi todo. En Valvanera, el monasterio que guarda a la patrona de La Rioja, no tardó ni un segundo en pegar la hebra con uno de los benedictinos, que paseaba por la entrada para saludar a los peregrinos; pero también lo hizo con el que vendía el sorteo de la ONCE (no era benedictino); con el de la gasolinera -al que quiso añadir un euro-, y con la dueña del hostal, solidarizándose con la carga de trabajo de los últimos días. Después de pagar la factura y despedirnos amablemente, todavía se acordó de decir adiós a la chica que ayudaba al camarero, y que siempre nos hacía reír al ofrecernos de postre melocotones en Aníbal...

4 comentarios:

Castilla dijo...

Tu post me hizo recordar a mi madre, que, según cuentas, era igual, igual de amable que la tuya. Las penas son 2, que ya no esté y que yo no me parezca nada a ella.
Saludos. Sigo de vacaciones.

Angi Burt dijo...

Gracias, Castilla.
Algo te pareces, creo yo, lo que pasa es que será una cuestión de edad y de época... Que pases muy buenas vacaciones.

Yu dijo...

Yo tambíén me he acordado de mi madre, que pega hebra con quien tenga delante y aunque no lo tenga: le encanta hablar por teléfono :)

Angi Burt dijo...

Aunque todo el mundo despotrica de las redacciones sin tabiques y de las mesas corridas, creo que a mí me van muy bien. Así que estoy deseando llegar a la redacción y dejar este cuartucho... No te lo creerás, pero en mi nuevo trabajo he descubierto que en el fondo me gusta hablar. creo que es herencia materna. Jé, jé!
¿cuándo te vas de vacaciones, Yu?