sábado, 27 de junio de 2009

Empanada y fiesta


Ayer tuvimos el último día de los entrenamientos de tenis y acabamos con una buena sorpresa. Javier y su hijo Pablo trajeron… ¡una empanada!. La había hecho la mujer de Javi y había dibujado una raqueta en la parte de arriba. La verdad es que a las 5.30, después de pasar una hora al sol, había que pensárselo, pero imposible decir que no a un detalle hecho con tanto cariño. Menos mal que no han sido polvorones, me decía Sara por lo bajo… que a toda costa quería quedar conmigo para seguir jugando este mes de julio. Ya le dije que me iré unos días fuera (me voy al curso anual, como ya conté el año pasado) pero que en agosto –si su oferta se mantiene en pie- y no superamos los 40 grados, me apunto. La verdad es que desde el punto de vista deportivo creo que este año no he mejorado demasiado, pero el equipo ha sido estupendo. Lo que más me ha gustado es el buen humor con el que nos tomábamos los fallos tontos, algunos tenían hasta un nombre propio, por lo que se repetían. Una deportividad que me ha venido genial para la vida misma.

No hay comentarios: