sábado, 9 de mayo de 2009

Opus Dei: películas y polémicas

Hay películas de calidad, a las que acompaña un buen márketing. Otras que sólo ofrecen lo primero y otras, en fin, que destacan por lo segundo. Parece ser que en estos últimos años lo mejor para hacer taquilla es crear polémica y, si es posible, en torno a la religión. En esa línea fue Ron Howard, con El Código da Vinci y ahora trata de repetirla con Ángeles y Demonios. Camino, de Javier Fesser, intentó lo mismo, aunque no lo consiguió: para que haya polémica hacen falta al menos dos -dos no riñen si uno no quiere- y está claro que la familia González-Barros no quiso -aunque sobrados motivos tenía- y tampoco quiso el Opus Dei. Agradezco a Luz la sugerencia que me da para hablar sobre la película de Fesser, película que vi hace unos meses y de la que no he hablado hasta ahora por no favorecer la teoría Howard-Fesser de que una buena polémica cubre las carencias de cualquier cinta.
De la película me gustó la música, la banda sonora original y me pareció buena la interpretación de algunos actores. Sin embargo, nunca comprendí ni compartí cómo es posible dejar de lado a una familia, a la que no se le informó del proyecto y a la que se menospreció, con una dedicatoria a Alexia, insertada al final. Fesser no la retiró a pesar de las peticiones de los tres hermanos de la chica. En cuanto a la visión del Opus Dei, recuerda a una argumentación teledirigida, en la que los personajes se convierten en muñecos, que no resistirían un mínimo examen de verosimilitud, porque están al servicio de una idea, la que el director ha concebido y sigue extendiendo en su gira de promoción para recuperar espectadores: antes de sacar el DVD solo rozaba los 250.000, a pesar de los Goya.
Entiendo que, elegantemente, la Oficina de Información del Opus Dei no quisiera entrar en la polémica y respetara la capacidad creativa del artista, porque realmente es lo único que queda después de las dos largas horas de película: mucha creatividad para dibujar algo que no responde a la realidad: ni a la de Alexia -que nunca perteneció a la Obra-, ni a la de la familia González-Barros, ni tampoco a la del Opus Dei.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Vamos a ver: Alexia está en proceso de beatificación. Su hermana es numeraria. Su padre fue supernumerario. La peli ofrece una visión RIDÍCULA de la vida de esa familia y del Opus Dei. Pero como hizo poca taquilla según tú y Goyas aparte, pues te vas a verla. Y encima, nos colocas en el blog banda sonora, por si fuera poco.
Hala, no te pierdas "Ángeles y Demonios", que tal vez su músiquilla también te encante...
Y nos cuentas ¿vale?

Angi Burt dijo...

Anónimo, no te preocupes, Fesser no ha ganado ni un euro conmigo.

LUZ dijo...

Anada, anda, suplantadora, que te he pillado con el carrito del helado! NINGUNA NUMERARIA VA AL CINE, y me consta.
¿Y ahora, qué? No publicarás este post, claro, porque te has caido con todo el DISFRAZ.
No te has gastado ni un euro para Fesser... ¡sería porque te invitaron!
VETE A CONFESARRRRR, que te hace faltita ya.

Javier dijo...

Anónimo, tránquilo que Javier Fesser tampoco ha ganado la camella blanca en el Sáhara. El público ha preferido el Che (y eso que es un tostón impresionante; ¿por qué a los pobres saharauis les ponen estas películas? si ya sufren bastante, propongo otra programación)
Angi, no te molestes en buscar la música de Angeles y demonios no vale un pimiento y veo que nos la cuelgas.

Javier dijo...

Tengo una pregunta: ¿cómo que los numerarios no van al cine? Tengo un amigo numerario que trabaja en un periódico (en la sección de cultura) y va al cine una media de 7 u 8 veces por semana.?????
de todas formas, la película está en los videoclubs desde hace meses y no te digo en las mantas.

Jesús Sanz Rioja dijo...

Es muy difícil acercarse "sine ira et studio" a una película donde te llaman hijo de tal a las barbas. Puedes esforzarte en pensar que se trata de una ficción, que esos personajes tienen entidad por sí propios... igual que un cornudo puede hacerse creer a sí mismo que, en el fondo, su mujer le quiere. Yo no soy de esos.

Altea dijo...

¡Bueno, bueno, cómo está hoy el patio! Hasta se te ha colado una envidiosa de las de colmillo largo.
Pobre... La envidiosa, digo.
Yo no sabía que era la música de la película, de hecho ni la había oído cuando leí la entrada.
Pero Javier, ¿cómo va a hacer la crítica de cine tu amigo si no va al cine a ver las pelis? Se trata de una cuestión de trabajo, no de pasar el rato. Y en ese caso es diferente. Bueno, a lo mejor Angi te lo explica mejor, que se le da muy bien.

Angi Burt dijo...

A ver, os recomiendo una relectura del post "sine ira", como dice Jesús. Se nota que algunos no habéis entrado en los enlaces... y yo todo, todo, no lo puedo contar. El que está sobre "no responde a la realidad" es un trabajo muy bueno de una colega periodista, que detalla precisamente los puntos conflictivos.
Al cine no voy por diversión, como bien apunta Altea, voy por trabajo y cuando toca. No sabéis lo cotizados que están en las redacciones los pases previos a los estrenos... De ésta bien hubiera querido escaquearme.

Luz dijo...

Altea, tú sí que eres una friki...
Angi, si se quiere, se puede. Y si hubieras querido escaquearte pues te habrías puesto "enferma"(o cualquier otra excusa...)
Y no sigo, que ya no merece la pena.

Ángel dijo...

Hay quienes en vez de mirarse ellos en lo que hacen, se dedican en seguir buscando excusas y autojustificaciones de sus actos. Incluso dando como ciertas películas de ciencia ficción, porque yo, en todos los años que estuve en la Obra no vi cosa semejante a lo que se relata en esa película.

Angi, si fue por trabajo (o no, me da igual), fuiste honesta al ir y no mentir -como sugiere Luz- para no hacerlo.

Anónimo dijo...

Si bien uno debe decir la verdad, no está obligado, en algunas circunstancias, a decir toda la verdad. Si te vieras obligado a hacer algo que a Dios no le gusta, esa excusa estaría justificada.