miércoles, 1 de abril de 2009

Contemplar a Dios en la calle


Llevo cinco días de un lado para otro. En el trabajo parece que todos los viajes coinciden y hay que acabarlos antes de Semana Santa... así que voy de cráneo y me duermo por las esquinas. La gente dice que es el cambio de hora, pero yo sé muy bien que no es eso; las horas y los días se me pasan volando.
El otro día, volviendo de Barcelona, cayó un mis manos un artículo sobre el Slow Down London, de Harry Eyres, escrito en el Financial Times. Decía que a finales de este mes habrá una feria para animar a los londinenses a rebajar su ritmo y contemplar lo que les rodea, como un modo de superar esta crisis. Me pareció muy sugerente: procurar hacer las cosas bien para mejorar la vida. Desafíar el culto a la velocidad y saber apreciar el mundo cotidiano. Hasta recomendaban ejercitarse en algún tipo de meditación, aprovechando la pausa de mediodía. El artículo me gustó y todavía hoy me pregunto si Eyres habrá leído al fundador del Opus Dei. San Josemaría predicó algo parecido: ser contemplativos en medio del mundo, buscar la chispa divina que esconde cada situación. Así que voy a intentar practicarlo de nuevo, desafiando a las exigencias de un trabajo exagerado, porque corriendo contemplar a Dios es mucho más difícil... y además me duermo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues con ese del pañuelo que has puesto, la "contemplación" se pone más que difícil!

Anónimo dijo...

Virgen santa, ¡qué caretos! Que no, que no, que con esa foto se me olvida el texto, que no me llama a ninguna contemplación, salvo la del terror y pavor. Lo siento.

Angi Burt dijo...

Y a mí que me hacen gracia los de los caretos!!!
Opo, igual ya lo sabes, pero si escribes los comentarios ya presentado en tu blog, lo que se vería aquí es Castilla dijo... y pinchando en "Castilla" aparecería directamente tu página. Así facilitarías el tráfico.
Saludos

alejops dijo...

Es difícil lo que propones, pero yo también lo intento cada día y la vida resulta mucho más valiosa. ¡Ánimo!