sábado, 24 de enero de 2009

Todas las vidas importan

Las primeras medidas aprobadas por el nuevo presidente de Estados Unidos dan mucho que pensar. Por un lado, se suspenden los juicios en las cárcel de Guantánamo y se anuncia su próximo cierre y, por otro, se elimina una cláusula antiaborto por la que las organizaciones no gubernamentales que obtienen financiación del Estado norteamericano podrán nuevamente practicar abortos o proporcionar servicios relacionados con la interrupción del embarazo fuera de Estados Unidos. Por no citar que desde el viernes también se permiten los experimentos en humanos con células madre embrionarias para intentar curar algunas enfermedades, cuando todos los científicos saben que con las células madre adultas los resultados están siendo más que satisfactorios. Pensaba que todos éramos iguales y ahora resulta que, para el presidente americano, hay vidas que importan -las de los presos- y otras que no importan tanto -las de los embriones-. ¿Dónde está la diferencia?
Un portavoz del Vaticano dice hoy que está decepcionado por las medidas. Decepción es una palabra muy suave. Lo comprendo, sobre todo después de leer el telegrama que Benedicto XVI le envió solo tres días antes.

3 comentarios:

Altea dijo...

Bueno, decepcionado se sentirá el que antes había esperado algo bueno de él.
Yo me siento confirmada en mis sospechas.

eligelavida dijo...

Ahí está la gran hipocresía de nuestra sociedad. Defender los derechos humanos por un lado y defender el “derecho a matar”, por otro.

Angi Burt dijo...

El caso es que yo no he perdido la ilusión y un día, espero, se reconocerá en todas partes el derecho a la vida.

También he recordado que el anterior presidente hacía justo lo contrario: mantenía la pena de muerte y, a la vez, limitaba los abortos. Sí, sin duda la coherencia es difícil.