domingo, 2 de noviembre de 2008

Una fiesta por todo lo alto

Una supernumeraria que conozco dio una fiesta en su casa la semana pasada. Invitó a varios matrimonios. Unos muy amigos, otros menos conocidos. Tenía la ilusión de que saliera bien -después de unas semanas de mucho lío y trabajo- y pensó en montar una fiesta "años 60". Lo tenía todo preparado, hasta la música. Estuvieron bailando varias horas y la verdad es que lo pasaron francamente bien. Al día siguiente -domingo- recibió un mensaje en el móvil, de uno de los matrimonios. El marido le decía: "Hoy he vuelto a Misa después de muchos años. Ayer me di cuenta de lo felices que son los que tienen a Dios".

4 comentarios:

gueRRera de la LUZ dijo...

Wow¡

Si es que no hay nada que arrastre más que ver la felicidad y el fruto maravilloso que da vivir en Dios.
Lo digo x experiencia propia de cuando era atea.

Besos.

Angi Burt dijo...

Gracias, Guerrera. Tu blog está a tope de comentarios. Tienes mucho arte.

Gemma dijo...

Que anecdota más impresionante..
Saludos

Anónimo dijo...

Me encantan los hippies