viernes, 21 de noviembre de 2008

Rabia contenida


Me envía mi amiga un documento histórico de la excursión del domingo. Mientras la mayor de sus hijas y autora del dibujo estaba investigando entre unos matorrales, apareció un perro bastante agitado... La pequeña decía ¡fuera perro! tímidamente, pero yo saqué la rabia contenida y empecé a dar gritos al chucho, que naturalmente se marchó a buscar socorro en su dueño.
El momento se le debió quedar grabado a la artista, que sonríe satisfecha, no se si de ver mi cara de loca (vaya ojos que me pinta) o de alegría porque el can se largó. La niña dice que esto es el comienzo de un cuento que va a escribir... no quiero ni pensar el resultado. Por cierto, el perro era un perrazo descomunal, no esta birria... Podéis reíros sin problemas.

2 comentarios:

Anís dijo...

¿Cómo? ¿Que sacaste la "rabia contenida"? Cuando lo más probable es que el perro se acercase a saludaros. No. Muy mal. Nada de ponerse a dar gritos a los chuchos delante de los niños.
Es muy probable que el Niño Jesús también jugase con algún perrito. ¿Por qué no?

Angi Burt dijo...

No, no, Anís, en este caso te aseguro que venía con malas pulgas... y fueron gritos en defensa personal y de las niñas, claro.