miércoles, 2 de julio de 2008

Cambio de centro, cambio de casa

Siento la ausencia de estos días. Por fin ocurrió el cambio de centro, como ya le adelanté a "fui del Opus Dei". Cambiar de centro es algo que sucede a menudo en la vida de los numerarios de Opus Dei. Forma parte del pack. En el compromiso vital que compartimos todos los de la Obra (numerarios, agregados y supernumerarios), tenemos un enfoque diferente en, digamos, la disponibilidad "espacial y temporal": hoy estás aquí y mañana allí para colaborar en la finalidad de la Prelatura donde sea más necesario, como explica este link. Ahora, por ejemplo, solo he cambiado de barrio; otras dos veces cambié de ciudad y, claro, lo noté mucho más. Algunas numerarias pueden incluso cambiar de país para comenzar allí el trabajo apostólico del Opus Dei, como harán este año dos conocidas que se van a Kazajstán, donde ya se trabaja hace tiempo. Una, a comenzar sus estudios universitarios y otra, a trabajar en los proyectos de una Fundación.


¿Cuesta mucho esa disponibilidad? Yo diría que sí, que a mí cuesta algo, porque soy humana y me encariño con las personas. Ahora, tampoco voy a exagerar si comparo con las de Kazajstán... Dios siempre ayuda y las personas que te rodean contribuyen bastante. Los cambios de centro tienen también una parte muy positiva: te recuerdan que siempre estás empezando y que tu compromiso está vivo.

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