miércoles, 14 de mayo de 2008

Corleone

Siempre me han gustado los músicos callejeros. Los hay buenos y menos buenos pero a todos tengo que agradecerles que amenicen los trayectos de metro, pasadizos y subterráneos. Cuando oigo las melodías, que suelen ser conocidas, me imagino que, en realidad, es una banda sonora y que formo parte de una película (yo y todos los que andan por el Metro, que serían los extras). Creo que la vida tendría que ser como las películas y tener siempre una banda sonora, y las calles hilo musical. De hecho, pienso que desde arriba seguro que se ve la tierra y se escucha la tierra así. Parece que hoy estoy poética pero probablemente tenga la culpa el músico que he encontrado en el Metro y que tocaba la banda sonora de El Padrino maravillosamente (pensé que en cualquier momento aparecería Vito Corleone) o será que empieza el puente en Madrid y la celebración del patrón. Una fiesta que, cuando éramos pequeños, mi hermano festejaba tumbado en el sofá con una gorra por encima y cantando "¡San Isidro, labradooooooor!" Debía pensar que el santo había trabajado por todos los madrileños. En cualquier caso, San Isidro me cae muy bien y me imagino que tendrá simpatía por los del Opus Dei que intentamos, como podemos, hacernos santos con el trabajo, que es lo que hizo él.

1 comentario:

currante total dijo...

¡Ay! ¡qué poco duran las fiestas!