domingo, 13 de abril de 2008

Vocación profesional, vocación personal

Ayer coincidí con una profesora de Comunicación que también es numeraria del Opus Dei. Oyéndola hablar aumentó mi entusiasmo por esta profesión, que, por otra parte, siempre me ha acompañado. Ella decía que el periodismo es un saber práctico, que aborda temas de fondo, aunque tratados epidérmicamente (muy cierto); y que, mal que nos pese, es fuente de autoridad pública, porque trata de acciones humanas, de valores que tenemos o echamos en falta. Pensé en mis comienzos y recordé los dos objetivos con los que emprendí estos estudios: buscar la verdad y servir a la sociedad.
Ella aseguraba que, después de la vocación a la Obra, lo más grande que le había sucedido en esta vida es su vocación profesional, su vocación de comunicadora. Yo pensaba que, en mi caso, fue precisamente al revés: a través de mi vocación profesional -que, aunque suene a risa, ya tenía clara a mis 19 años- llegué a entender mi vocación al Opus Dei como numeraria. Se me abrió una gran luz al comprender que podía santificarme con ese trabajo que tanto amaba.

1 comentario:

Anónimo dijo...

A mí me pasó lo mismo! Ismael