miércoles, 30 de abril de 2008

Catequesis de confirmación

Lía y María se van a confirmar. Desde hace varios meses les estoy dando unas clases en el centro del Opus Dei, algo que como numeraria ya he tenido que hacer varias veces. Reconozco que tienen mucho mérito, porque es algo más que incoporar a su jornadas. Las dos trabajan y Lía , además, está casada y tiene una niña de tres años. Colocar la clase cada vez es un reto, porque cuando no salen los resultados de un banco -María trabaja en una financiera-, la niña de Lía se resfría en la guardería. Por fin ayer conseguimos los papeles necesarios para llevarlos a la Parroquia y estamos en la cuenta atrás. Además de pasarlo muy bien con ellas, lo que más me gusta de las clases es el estímulo que suponen para mí: primero, porque veo su interés y el sacrificio que ponen; segundo, por las ganas que tienen de aprender y lo que aprenden. En la última sesión comenzamos a repasar, siguiendo el Catecismo de la Iglesia, los primeros puntos del Credo, quizá los más difíciles, porque hablan de la Santísima Trinidad y del Espíritu Santo. En un momento dado, Lía me dijo: "Ya lo entiendo, el Espíritu Santo es el que se encarga de mover mi alma, para que yo quiera mejorar y cambiar". "Así es", dije y pensé: "la lección me la ha dado ella".

1 comentario:

gueRRera de la LUZ dijo...

Si.. el Espíritu Santo siempre haciendo su Obra... no descansa.