sábado, 15 de marzo de 2008

Empieza la Semana Santa

En muchas ciudades el domingo de Ramos tiene lugar la procesión que se conoce como la de la Borriquilla, porque sale Jesús en un borrico, tal como se recuerda en el Evangelio. Es una procesión alegre; la gente acude con palmas (hojas de palmera), ramos de olivo u otras plantas arómaticas, recordando aquel recibimiento. La figura del borrico, que sirvió de ayuda al Señor, siempre me ha gustado y San Josemaría le tenía mucha simpatía. Se sentía un borriquito del Señor. El año pasado, leyendo el libro "Mi vida" del Cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI, me encontré con la misma idea. Joseph Ratzinger durante muchos años se sintió borriquito del Señor, cuando su vocación sacerdotal le iba llevando por caminos que no imaginaba y aceptó ser obispo, cuando en realidad le hubiera gustado más seguir con sus clases y con la investigación teológica. "Me he convertido en una bestia de carga y precisamente así, estoy contigo", decía. También gracias a eso, hoy nos benficiamos todos de su sabiduría.

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