viernes, 8 de febrero de 2008

Defender la justicia, recuperar la libertad

A pesar de las gominolas dedicadas a Carola, no puedo olvidar que el miércoles comenzó la Cuaresma, esa etapa del año en la que los cristianos volvemos la mirada a Dios y tratamos de renovarnos, para preparar la Pascua. Ya otras veces he dicho algo sobre la penitencia corporal en el Opus Dei, pero ahora me propongo (y aquí lo dejo para quien le sirva), otro aspecto de la penitencia que en estos momentos me resulta más exigente y he encontrado en el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1435). Explica que que una de las formas de penitencia en la vida cotidiana es el ejercicio y la defensa de la justicia y el derecho.
Reconozco que defender la justicia cuesta, resulta incómodo, sobre todo cuando no son tus derechos los que están en juego sino los de otras personas. Solo me he manifestado dos veces en mi vida: la primera, en contra de la pena de muerte; la segunda, para denunciar la matanza terrorista del 11-M.

Después de reflexionar estos días, he sacado dos conclusiones :
- Podía y debía haber participado en la movilización contra las FARC, y a favor de los secuestrados en Colombia y en el mundo entero. Estaré más espabilada en adelante.
- Todavía puedo rezar por ellos -como ha pedido Benedicto XVI- para que se restablezca la justicia y todos los inocentes recuperen su libertad.

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