lunes, 21 de enero de 2008

Sin libertad no se puede vivir

Recuerdo un viaje del prelado del Opus Dei a Colombia. En un vídeo grabado en un encuentro con fieles de la Obra y simpatizantes, un señor pedía oraciones por su hija -entonces estaba secuestrada- y para que él tuviera ánimo para poder seguir educando a sus nietos, que en esos momentos estaban sin madre. A través de sus palabras, se atisbaba el drama que estaban viviendo.



Después vino la película Prueba de Vida, de Meg Ryan, que aborda un tema similar, aunque el argumento se centraba más en el rescate. Acabamos de vivir estos días la liberación de Clara Rojas y Consuelo González, dos políticas también secuestradas en Colombia. Ya en libertad, decía Consuelo que durante los años de secuestro por los guerrilleros de las FARC no le molestaban tanto las cadenas como la soledad moral... Ha vuelto llena de mensajes y cartas que otros muchos secuestrados le habían dado para sus familias. Las políticas liberadas recientemente son sólo dos ¿qué pasará a los otros seis mil? ¿Qué derecho tienen a reducir o limitar la vida de unas personas en contra su voluntad? ¿Qué hacer para evitarlo?

1 comentario:

Exnume dijo...

Hola, Angi
Hay mucho mal en el mundo. Un mundo sin Dios, acaba como acaba. Todo lo que pasa, todas las desgracias, guerras, tensiones, ataques, terrorismo, son consecuencia de un mundo que ha dado la espelda a Dios. ¿Qué puede esperar el hombre cuando se olvida de su Creador?
Un abrazo
Exnume