martes, 18 de diciembre de 2007

¿Proselitismo o captación?

El patriarca de Moscú decía ayer que esperaba que las personas del Opus Dei, que acaban de abrir un centro en Rusia, no practicaran proselitismo entre los creyentes ortodoxos. Sinceramente, no creo que ése sea el primer objetivo de los fieles de la Obra sino más bien ayudar a la gente a encontrar a Dios en la vida ordinaria.
El proselitismo siempre ha sido un tema tabú. ¿Por qué los católicos no pueden extender su fe? Precisamente, hace muy pocos días un documento de la Santa Sede recordaba que la evangelización no ha pasado de moda. En el Evangelio Cristo llama a todos a la conversión y a la fe y, a la vez, confía a la Iglesia la misión de llegar a personas de todas las épocas.
En cualquier área del conocimiento se funciona así. Es mucho más lo que conocemos porque nos fiamos de otros que lo que conocemos por experiencia directa. Ofrecer a una persona, con pleno respeto de su libertad, que conozca y ame a Cristo, no es una intromisión sino una oferta legítima. Si no planteáramos así las cosas, con honradez intelectual, ¿qué riqueza tendrían las relaciones humanas?
Y si esto lleva a algún cristiano no católico -no solo en Rusia sino en cualquier lugar del mundo- a acercarse a la Iglesia católica, convencido y siguiendo su conciencia, ¿por qué no respetar su libertad de conciencia?

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