viernes, 14 de diciembre de 2007

Cuidar a la familia


A veces las cosas no son como parecen. Acaba de morir Rosa, una agregada de Madrid. Era mayor (bastante) y estaba enferma de Alzheimer. Durante estos últimos años vivía en una residencia especializada. Varias veces a la semana, personas del centro, con las que había compartido sus ilusiones y esperanzas, iban a verla. De vez en cuando reconocía a alguien y ponía un sonrisa de oreja a oreja.
Las Navidades pasadas quisimos llevarle algún detalle especial. Como en su cuarto no había sitio, descartamos el belén, así que nos decidimos por un pequeño Niño Jesús de plástico, con cierta gracia. La sorpresa de Rosa fue mayúscula e inmediatamente se lo llevó a la boca ¡Creía que era un dulce! Bromas aparte, con Rosa hemos pasado buenos momentos. Las últimas noches ha estado en el hospital y las personas de la Obra no han dejado de acudir. En realidad, más que cuidar a Rosa (no lo necesitaba tanto) hemos estado cuidando a la familia (a la de Rosa). Tenía tres hermanos mayores que querían estar junto a ella, pero también estaban delicados y necesitaban apoyo, conversación, cariño. Esto es lo que yo llamo cuidar a la familia en el Opus Dei.

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