jueves, 4 de octubre de 2007

Tranquilo, Juan


Anoche vino Juan a casa, uno de mis vecinos. Venía a cobrar la mensualidad de la plaza de garaje que le hemos alquilado. Se disculpaba de haber bajado tan pronto, el día 3 del mes, y me explicó que iba a estar fuera unos días... Bueno, me confió que no era un viaje sino que hoy, día 4, le operaban y, al despedirse, me pidió que rezara al de"Arriba, que todo lo puede". Me gustó el gesto.

Tranquilo, Juan, esta mañana he rezado por ti y le he pedido a Dios que todo vaya bien y te recuperes pronto. He recordado lo que Quevedo pedía por carta a un compañero de fatigas cuando estaba enfermo en Villanueva de los Infantes: "Vuestra Merced me ha de encomendar, que es el oficio de los amigos...".
ANGI

2 comentarios:

Yu dijo...

¡rezaremos por tu amigo Juan!

Marta Salazar dijo...

empatía... bien! acá se la ve como una típica actitud de los cristianos... saludos!