lunes, 8 de octubre de 2007

Favores de andar por casa


He empezado el lunes con mal pie. Tampoco sabía exactamente los motivos y probablemente tampoco haya que darles más vueltas: ¿madrugar? sí, como siempre y había dormido bien, el fin de semana había sido estupendo, la semana se presentaba bien. El Atlético perdió el sábado, eso si es verdad pero había tenido el domingo para recuperarme. Será el tiempo o la fase lunar que dicen que nos influye. Por si acaso, lo avisé en el desayuno en mi casa a las que viven en mi centro: "me he levantado con fatal humor". Lo achacaron al lunes, después de todo no creo ser la única española a la que le pasa.
La mañanita laboral tampoco mejoró mucho las cosas y sólo soñaba con poder escaparme al mediodía a comer a casa... Pero como Murphy existe (eso dicen personas que gozan de mi absoluta confianza) a las dos menos veinte llegó el trabajito urgente; tenía que hacer de detective privado y encontrar un artículo que se había publicado hacía seis meses en nosesabequé periódico de nosesabequé ciudad de tampoco sesabeque país, ni quién lo había escrito. Mi confianza en Google es casi como en mi misma, practicamente total, pero aquello era casi misión imposible. Un intento, nada (y 135.000 páginas posibles) dos, tampoco, tres, menos. Empezaba a desesperarme y a pensar que me pasaría la tarde sumergida en hemerotecas virtuales. Llegado este momento, recurrí a San Josemaría, recé una estampa y pedí con cara de buena persona "Padre -porque así me dirijo yo a San Josemaría- échame una mano que tampoco tiene que ser tan difícil". Un intento más, nada, dos: y allí estaba, flamante, el artículo. Esto es lo que yo llamo, favores de andar por casa.
Ah, ¿y qué como terminé el día? Estupendamente, tomándome una caña con una amiga periodista a la salida del trabajo.

1 comentario:

Beckham dijo...

Pero ¿qué le pasa al Atlético????
Angi, ¿has probado a rezar a tu santo para que gane los partidos? Me parece que Josemaría te tiene bastante enchufe. Te recomiendo hacer una prueba este fin de semana. Ya nos contarás, aunque no sé si se considerará como una trampa... jé, jé.