martes, 30 de octubre de 2007

Bendito celibato

"Bendito celibato". Esto es lo que dice uno de mis hermanos -que también es numerario- cuando alguna de sus hermanas, jefas o mujeres de su entorno tratan de meterle en vereda (poco, porque no se deja). A veces ilustra este comentario con el cartel de la película de Almodóvar, que se ve que le hace mucha gracia. A mí, personalmente, no me hace demasiada -ni el cartel ni el comentario- pero entiendo que hay momentos en que uno agradece a Dios el don del celibato por motivos menos nobles. Ayer, por ejemplo. Mientras andaba acelerada para llegar a una reunión en la redacción escuchaba una conversación que, a gritos, mantenía un individuo a través del móvil. Estaba quedando con sus amigos para ir al cine. No es que me dedique a escuchar las conversaciones ajenas, pero si un tipo camina cinco pasos detrás de mí hablando de la cartelera, conecto. Por el plan y la película -iban a ver Supersalidos- supuse que se trataba de un post-adolescente. La sorpresa es que, cuando me adelantó, vi que era un ejecutivo enchaquetado que hablaba con un megamóvil de última generación. ¡Menudo elemento!, pensé. Seguí mi camino, absorta en las reflexiones que hablan sobre la inmadurez del varón medio, hasta que un -este sí- adolescente casi me atropella con la moto. Si no llego a tener reflejos, este blog hubiera muerto ayer por la tarde conmigo (o no, nunca se sabe, quizás lo continuaría Yu). Mi enfado con el género masculino -con el que normalmente no suelo tener problemas, es más, agradezco a Dios su creación- iba en aumento. Para colmo, en la reunión faltaron un par de compañeras: resultado, mayoría de hombres y, como suele pasar en estos casos, solucionamos el mundo pero no conseguimos concretar el cierre de una sola página. Entendí entonces a mi hermano y su "bendito celibato".
Pero este reduccionismo -en clave de lucha de sexos- aparece solo en momentos puntuales; es mucho más positivo considerar la grandeza sobrenatural del celibato, el don que Dios otorga a las personas que quiere que se entreguen a El de una manera especial, sin "intermediarios". Juan Pablo II habló mucho y muy bien del don del celibato. También habló el otro día un chico en la radio. Y es que este tema -en una sociedad hipersexualizada- no deja de tener su morbo. Continuará.

5 comentarios:

Yu dijo...

Pero para continuarlo tendría que ser numeraria yo también ¿o no? A lo mejor me hacían un carnet temporal como en las piscinas... ¡Es broma¡
El blog está muy bien: no te canses, guapa.

Anónimo dijo...

Perdona mi crudeza pero ¿todas las NUMERARIAS son tan guais como tú? ¿es algún tipo de estrategia ir por ahí zurrando la badana al "género masculino" por gilipollas como este? Desde luego, si es así, no tengo ningun interes en acercarme a ninguna numeraria tan ensimismada y que saque conclusiones desorbitadas a partir de lo que hace un gilipollas. Rosa
Como el comentario es un poco así, y no me da la gana de identificarme, igual ni lo publicas. tú misma. Rosa

Angi Burt dijo...

Gracias por tu comentario. Quizá haya dado esa impresión, pero como decía, no tengo ningún problema con los hombres, aunque haya algún gilipollas...

Rod the Mod dijo...

"El no casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer; está por tanto dividido" (S. Pablo)

A S. Pablo, por santo y coloso que sea del cristianismo, Rod the Mod le tendría que decir un par de cosas. Anote usted S. Pablo:
- ¿Quién está dividido?. Yo no, y felizmente casdo que estoy. Unidad de vida, S. Pablo, unidad de vida...para y por Dios.
- ¿Cuál es la diferencia entre celibato y castidad conyugal?. Pues yo, como supernumerario casado que soy, renuncio a todas las mujeres menos a una. Y un numerario a todas. LA BATALLA ES LA MISMA, estamos hechos de lo mismo y hay que combatir por lo mismo: control de las miradas, conversaciones, huida de situaciones, etc. Parece todo como un gran cúmulo de "noes" pero en realidad es un gran "Sí". Sí a Dios.

Saludos.

Angi Burt dijo...

De acuerdo contigo, Rod. Saludos y feliz año 2010.