domingo, 2 de septiembre de 2007

Verónica, gran mujer

Hoy le debo una entrada del blog a mi amiga Verónica. Estoy en deuda porque llevaba meses sin escribir ni hablar con ella, así que hoy, además de un largo mail -escrito a horas intempestivas de la madrugada por un atasco de trabajo considerable que me está haciendo trasnochar más de la cuenta- he prometido dedicarle una entrada en mi -todavía- humilde blog. Conocí a Verónica hace muchos años, bueno tampoco tantos, en las aulas de la Complutense. Yo vivía en aquel entonces en el Colegio Mayor Zurbarán, que era y es un centro de estudios del Opus Dei (otro día quizás explicaré qué es esto). La verdad es que, a pesar de no coincidir mucho en algunas cosas (Verónica no es católica), conectamos un montón y nos hicimos muy amigas. No era difícil, Verónica caía y cae muy bien a todo el mundo, principalmente porque es muy buena persona y ya lo era entonces. Sabía ser amiga de la gente y, además, tenía un absoluto éxito con los tios.
Verónica terminó la carrera, se casó y se fue a vivir a los States. Su vida, desde ese momento, ha sido todo menos fácil. A Verónica le han pasado muchas cosas, creo que demasiadas. Como no le he pedido permiso para escribir esta entrada no contaré nada más pero si un día me deja, contaré algo, o mejor, que lo cuente ella, que además se le da bien lo de escribir. Pienso que de su vida sí saldría un blog interesante (casi tanto como el mio).
Cada año -a veces hay más suerte y viene más de una vez- cuando nos vemos, volvemos a recordar cosas de la facultad (aunque ella se acuerda más bien de poco), nos ponemos al día de gente conocida, de nuestras familias, de nuestros trabajos... se nos pasan las horas... Ahora además, nos acompaña la pequeña Carla, su hija, que con su lengua de medio trapo en perfecto spanglish nos hace reir un montón. Gran personaje también Carlita, triunfará, como su madre.
Total, que esos ratos son un auténtico regalo, a veces pienso que son un pequeño anticipo del Cielo. A Verónica se lo he dicho muchas veces, que no me imagino el Cielo sin mis amig@s, así que Dios se las apañará. Yo de momento, y ella lo sabe, rezo mucho por ella, por Carla, por sus padres... Además desde hace años tengo una forma muy sencilla de no olvidarme: cuando rezo el Via Crucis de San Josemaría hay una estación dedicada a otra Verónica que como mi amiga era una gran mujer (se ve que algo tiene el nombre) ahí va el enlace.
Sí, vale y para no ponerme tan mística prometo, además de rezar, escribir más mails y mandar más fotos, de momento, ahí va un sitio de SL que seguro que a Vero, que es tan de la literatura, le gusta.

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